Garantizar agua potable de calidad no siempre es tan fácil como abrir el grifo y ya está. En muchas urbanizaciones que están lejos del casco urbano, el agua llega desde el suministro municipal, pero no siempre en buen estado. Uno de los problemas más frecuentes es la pérdida de cloro en el camino, algo que suele ocurrir en los meses de verano. En Proambiente Aguas somos expertos y esta vez nos ha tocado desarrollar una solución de recloración de agua para una urbanización situada a las afueras de un municipio, que necesitaba dar a sus vecinos agua potable con todas las garantías sanitarias.
En este artículo te contamos en qué consistió el reto, la solución que implementamos y los resultados obtenidos.
El problema: agua sin cloro en verano
La urbanización en cuestión recibía el agua directamente del ayuntamiento. Sin embargo, en los meses de verano, al recorrer varios kilómetros desde el depósito municipal hasta la urbanización, el agua llegaba prácticamente sin cloro residual.
Esto ocurre porque el cloro es un elemento volátil: a más temperatura, más rápido se evapora. En verano, cuando las temperaturas suben, el agua perdía gran parte del desinfectante en el camino, alcanzando la urbanización con niveles muy bajos o casi nulos de cloro.
El riesgo era evidente: si el agua no tiene una cantidad mínima de cloro, no cumple con los requisitos de potabilidad y puede favorecer la presencia de bacterias o gérmenes patógenos.
La solución: un sistema de recloración automática
Para resolver este problema, instalamos un sistema de analizador y controlador de cloro en la entrada de la urbanización.
Este dispositivo funciona de forma continua, es decir, mide los niveles de cloro del agua que llega y, en caso de detectar que están por debajo de 0,2 ppm, activa automáticamente la dosificación de cloro.
El proceso se realiza de forma proporcional al caudal del agua gracias a un caudalímetro y una bomba dosificadora, que inyectan la cantidad justa de cloro desde un depósito habilitado para ello. El sistema busca mantener siempre el agua dentro de un rango seguro, entre 0,2 y 0,8 ppm.
En la práctica, esto significa que:
- Si el analizador detecta niveles inferiores a 0,2 ppm, se inyecta cloro hasta alcanzar los valores adecuados.
- Si el nivel supera los 0,8 ppm, la dosificación se detiene, evitando excesos y garantizando la seguridad del agua.
De esta forma, el suministro se adapta en tiempo real al consumo de los vecinos y a las variaciones de calidad del agua que llega desde el ayuntamiento.


Beneficios de la recloración en urbanizaciones
La implantación de este sistema supuso un cambio radical en la calidad del agua de la urbanización. Estos son los beneficios más destacados:
Garantía sanitaria permanente
Gracias al control automático, el agua siempre cumple con la normativa sanitaria, sin riesgo de que los vecinos reciban agua infectada.
Seguridad y confianza para los vecinos
Los vecinos de la urbanización saben que el agua que consumen es segura, sin importar la época del año en la que estén.
Sistema eficiente y automatizado
La dosificación proporcional al caudal evita tanto la falta como el exceso de cloro, manteniendo un equilibrio perfecto.
Cumplimiento normativo
El sistema asegura que el agua suministrada cumple en todo momento con la legislación de aguas de consumo humano, un requisito esencial para cualquier comunidad.
Un sistema en funcionamiento continuo y fiable
La instalación lleva ya varios años en funcionamiento con un resultado perfecto. El sistema no solo ha resuelto el problema que había, sino que ha demostrado ser duradero, estable y de bajo mantenimiento, lo que genera una gran satisfacción entre todos los vecinos.
Además, al ser un sistema automático, no requiere supervisión constante. El propio analizador regula cuándo y cuánto cloro dosificar. Por lo tanto, facilita la gestión y hace que los responsables de la urbanización tengan menos trabajo.
La recloración como garantía en entornos alejados
Este caso es un ejemplo claro de cómo la recloración es una buena solución para urbanizaciones, comunidades rurales o cualquier núcleo de población que reciba agua a cierta distancia del punto de suministro original.
Cuando el agua recorre largos trayectos y pasa por condiciones de calor, es normal que los niveles de cloro disminuyan. Sin un sistema de recloración, el agua podría perder calidad antes de llegar a las casas.
Con este tipo de instalaciones, se asegura que el agua tenga las condiciones óptimas en el punto exacto de consumo, evitando riesgos y cumpliendo la normativa sanitaria de forma automatizada.
Este es un caso perfecto para demostrar que la tecnología de analizadores y sistemas de dosificación de cloro puede resolver de la mejor forma un problema común en muchas comunidades: la pérdida de cloro en el trayecto desde el suministro municipal.
La recloración no solo garantiza agua potable segura, sino que también da tranquilidad, eficiencia y cumplimiento normativo.
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