La DQO en aguas residuales de bodegas es un parámetro básico para el control de las depuradoras de aguas residuales y puede cambiar notablemente según la época del año y las operaciones realizadas en la bodega.
Durante la vendimia y los procesos de vinificación, los trasiegos, el prensado, el vaciado de depósitos y la limpieza de depósitos y equipos hacen que parte de los restos de mosto, vino, fangos, lías y materia orgánica lleguen al vertido de la bodega. Si estas aportaciones entran de forma brusca en la depuradora, pueden superar su capacidad de tratamiento y desestabilizar el proceso biológico.
Una DQO elevada no se corrige simplemente añadiendo más aire, más reactivo o un equipo concreto. El primer paso es conocer dónde se genera la carga, en qué momentos se producen los picos y qué parte de esa materia es soluble, está en suspensión o puede degradarse biológicamente. Este conocimiento permite minimizar la contaminación en origen mediante buenas prácticas de bodega y tratar posteriormente el vertido en la depuradora de aguas residuales.
En Proambiente Aguas diseñamos y optimizamos tratamientos de aguas residuales adaptados a las características del vertido y a la actividad de cada industria. En una bodega, esa adaptación es especialmente importante por la estacionalidad de la producción.

¿Qué es la DQO y por qué es importante en una bodega?
La demanda química de oxígeno o DQO es un parámetro que expresa la cantidad de oxígeno equivalente necesaria para oxidar químicamente las sustancias presentes en una muestra de agua. Permite obtener una referencia de la carga oxidable total, incluyendo materia orgánica biodegradable, compuestos menos biodegradables y sustancias presentes tanto en forma disuelta como en suspensión.
En términos prácticos, una DQO alta indica que el agua contiene una cantidad importante de materia que debe eliminarse o transformarse antes del vertido. Por eso se utiliza para caracterizar el agua residual, comprobar el rendimiento de las distintas etapas y verificar si el efluente cumple las condiciones aplicables.
El límite exigible no es idéntico para todas las bodegas. Depende de dónde se realiza el vertido, de la autorización correspondiente, de las ordenanzas del sistema de saneamiento y de las condiciones establecidas por el organismo competente. El objetivo del tratamiento debe definirse a partir de esas exigencias y de una caracterización representativa del agua.
DQO y DBO no son lo mismo
La DBO5 estima el oxígeno que consumen los microorganismos al degradar la fracción biodegradable durante un periodo determinado. La DQO abarca una cantidad mayor de sustancias oxidables y puede obtenerse con mayor rapidez en laboratorio.
La relación entre DBO5 y DQO aporta información sobre la biodegradabilidad del vertido. Sin embargo, no debe interpretarse de forma aislada. También es necesario conocer el pH, los sólidos en suspensión, la conductividad, los nutrientes, la temperatura, los caudales y los productos utilizados en la limpieza.
¿Por qué aumenta la DQO en las aguas residuales de una bodega?
La uva, el mosto y el vino contienen sustancias orgánicas que elevan la DQO cuando pasan al agua de limpieza. Una pequeña pérdida de producto derivada de las limpiezas o de prácticas mejorables puede representar una carga importante para la depuradora, especialmente si se descarga en un periodo corto.
Entre los principales orígenes se encuentran:
- Restos de uva, hollejos, pepitas y materia vegetal.
- Derrames o pérdidas de mosto y vino.
- Lías y fondos de depósitos arrastrados durante las limpiezas.
- Aguas procedentes de la limpieza de prensas, tolvas, tuberías, depósitos y superficies.
- Productos de limpieza y desinfección que modifican el pH o afectan al proceso biológico.
- Vaciados concentrados realizados sin una gestión adecuada.
- Entrada de sólidos que deberían haberse retirado antes de utilizar agua.
No todas estas aportaciones se comportan igual. Los sólidos gruesos pueden separarse mediante un pretratamiento, mientras que la materia orgánica disuelta requiere otras etapas. Esta diferencia explica por qué una única medida rara vez resuelve por completo una DQO elevada.
Vendimia: el momento de mayor riesgo para la depuradora
Durante la campaña coinciden un aumento de la actividad, un mayor consumo de agua y una concentración superior de materia orgánica. El problema no es únicamente la cantidad total generada, sino la velocidad con la que esa carga llega a la instalación.
Una depuradora puede tratar una determinada carga diaria y, aun así, sufrir si una parte considerable entra en pocas horas. Es lo que se conoce como carga de choque. Los microorganismos necesitan unas condiciones relativamente estables; los cambios bruscos de caudal, DQO o pH pueden reducir el rendimiento, alterar la decantación y empeorar la calidad del agua tratada.
La depuración de una bodega de Ribera del Duero muestra la importancia de combinar pretratamiento, ajuste de pH, homogeneización, alimentación regulada y tratamiento biológico para responder a estas variaciones.
Cómo reducir la DQO en aguas residuales de bodegas desde el origen
La reducción de la DQO en origen exige identificar las operaciones que generan las mayores aportaciones de materia orgánica y aplicar buenas prácticas durante la elaboración y la limpieza. Evitar que el producto y los sólidos entren en la red facilita el funcionamiento de la depuradora y reduce la carga que deben tratar sus distintas etapas.
1. Retirar los residuos en seco antes de lavar
Hollejos, pepitas, lías y restos de producto deben recogerse mediante barrido, raspado, aspiración u otros procedimientos adecuados antes de utilizar mangueras. Esta práctica reduce simultáneamente la cantidad de sólidos, la carga orgánica y el agua necesaria para la limpieza.
2. Evitar que mosto, vino y lías lleguen al desagüe
Conviene revisar los puntos donde pueden producirse derrames, reboses o pérdidas durante trasiegos, llenados y vaciados. Las bandejas de recogida, los procedimientos de operación y la recuperación separada de corrientes concentradas pueden evitar aportaciones de DQO muy superiores a las de un agua de lavado ordinaria.
3. Separar las corrientes que no necesitan depuración
Las aguas limpias no deberían mezclarse innecesariamente con las aguas de proceso. La separación de pluviales, refrigeración u otras corrientes compatibles reduce el caudal hidráulico que debe gestionar la depuradora. Antes de realizar cambios en las redes hay que comprobar el origen, la calidad y el destino autorizado de cada corriente.
4. Organizar las operaciones de limpieza
La planificación puede evitar que varias descargas concentradas coincidan. Escalonar lavados y vaciados ayuda a repartir la carga a lo largo del día. También conviene formar al personal para que conozca qué sustancias afectan a la depuración y cómo actuar ante un derrame.
Reducir el consumo de agua es positivo, pero debe hacerse con criterio. Emplear menos agua sin retirar previamente la materia orgánica puede generar un vertido de menor volumen, aunque mucho más concentrado. La meta debe ser reducir tanto el volumen como la carga contaminante.
Pretratamiento: separar los sólidos antes de que avancen
El pretratamiento protege bombas, conducciones y etapas posteriores. Rejas, tamices y otros sistemas de separación retiran sólidos que, si se fragmentan o permanecen en el circuito, aumentan la carga y dificultan la explotación.
Un rototamiz para la depuración de aguas puede separar restos vegetales y partículas antes de que alcancen el tratamiento principal. Su selección depende del caudal, la naturaleza de los sólidos, la luz de paso y las condiciones de instalación.
El tamizado puede reducir una fracción importante de la DQO asociada a los sólidos, pero no elimina la materia orgánica soluble. Por eso debe entenderse como una etapa del proceso y no como una solución completa.

Homogeneización y regulación de la carga
Una balsa de homogeneización recibe los vertidos generados en distintos momentos, los mezcla y permite alimentar la etapa biológica posterior de la depuradora de forma más uniforme. Su utilidad no consiste en hacer desaparecer la DQO, sino en amortiguar picos de caudal, concentración de contaminantes y pH.
El volumen útil, la agitación, el tiempo de retención y el sistema de bombeo deben ajustarse al patrón real de producción. Una balsa demasiado pequeña puede llenarse durante los momentos críticos; una mezcla insuficiente puede favorecer sedimentaciones, fermentaciones o zonas sin oxígeno.
Cuando se emplean equipos de superficie, los aireadores flotantes para bodegas pueden aportar mezcla y oxígeno, siempre que se dimensionen de acuerdo con la función de la balsa y las necesidades del proceso.
Tratamiento biológico: convertir la materia biodegradable
La mayor parte de la carga orgánica de una bodega puede tratarse mediante procesos biológicos. Los microorganismos utilizan la materia biodegradable como sustrato y la transforman bajo condiciones controladas.
Para que el proceso sea estable deben mantenerse, entre otros factores, una aireación suficiente, una biomasa activa, tiempos de tratamiento adecuados y unas condiciones de pH compatibles. También es necesario gestionar correctamente los fangos y evitar la entrada repentina de sustancias que inhiban la actividad biológica.
Aumentar la aireación no compensa por sí solo una sobrecarga, una falta de biomasa o un tiempo de retención insuficiente. Antes de modificar los equipos conviene revisar la carga aplicada, el oxígeno disuelto, la sedimentabilidad del fango, la recirculación y la evolución analítica del sistema.

Analizar la DQO para elegir la solución correcta
Dos muestras con la misma DQO total pueden necesitar tratamientos diferentes. En una puede predominar la materia en suspensión y en otra la fracción soluble. Una puede ser fácilmente biodegradable y otra contener compuestos que responden peor al proceso biológico.
Por ello, cuando una depuradora no alcanza el resultado esperado conviene estudiar:
- DQO de entrada y salida de cada etapa.
- DQO total y, cuando sea útil, DQO filtrada o soluble.
- DBO5 y relación DBO5/DQO.
- Sólidos en suspensión y sedimentabilidad.
- Caudal medio, caudal máximo y distribución horaria.
- pH, temperatura, conductividad y nutrientes.
- Oxígeno disuelto y estado del tratamiento biológico.
- Productos químicos y operaciones realizadas en la bodega.
- Averías en los equipos de tratamiento.
- Evolución de los datos durante vendimia y fuera de campaña.
Una muestra puntual tomada en un momento tranquilo puede ocultar los picos que causan el problema. El plan de muestreo debe representar los distintos turnos, limpiezas y fases de producción.
Qué revisar si la depuradora de la bodega no cumple
Cuando la DQO de salida supera el valor exigido, no conviene actuar por prueba y error. Es preferible seguir una secuencia de diagnóstico:
- Confirmar la analítica y las condiciones en las que se tomó la muestra.
- Comparar la carga y el caudal actuales con los utilizados para diseñar la planta.
- Localizar cambios en producción, limpieza o productos químicos.
- Revisar el pretratamiento y la acumulación de sólidos.
- Comprobar la capacidad de homogeneización y el régimen de alimentación.
- Evaluar el estado de la biomasa, la aireación y la decantación.
- Determinar qué fracción de DQO permanece después del tratamiento.
- Valorar ajustes operativos, ampliaciones o etapas complementarias.
Este orden evita invertir en un nuevo equipo sin haber identificado antes la causa. En ocasiones el problema está en una operación concreta de la bodega; en otras, la producción ha crecido y la instalación necesita adaptarse.
Preparar la depuradora antes de la siguiente vendimia
La revisión no debería comenzar cuando ya se ha producido el primer incumplimiento. Antes de la campaña conviene comprobar el estado de tamices, bombas, agitadores, aireación, sondas, dosificadores y sistemas de extracción de fangos. También deben revisarse los históricos de caudal y analíticas para anticipar los periodos de mayor carga.
Una reunión breve con producción y mantenimiento permite coordinar limpiezas, identificar nuevas operaciones y comunicar cambios de productos. Esta información ayuda a ajustar la explotación y evita que la depuradora reciba cargas que nadie había previsto.
Preguntas frecuentes sobre la DQO en bodegas
¿Una DQO alta significa que el agua es tóxica?
No necesariamente. La DQO indica la cantidad de materia oxidable, pero no identifica por sí sola su composición ni su toxicidad. Debe interpretarse junto con otros análisis y con el conocimiento del proceso productivo.
¿Diluir el vertido con agua limpia reduce el problema?
La dilución disminuye la concentración medida, pero no elimina la carga contaminante total y puede aumentar el caudal que debe tratarse. No sustituye a una reducción en origen ni a un tratamiento adecuado.
¿Un rototamiz reduce toda la DQO?
No. Retira sólidos y puede disminuir la DQO asociada a ellos, pero la materia orgánica disuelta continuará en el agua y necesitará otras etapas.
¿Más aireación siempre consigue reducir la DQO?
No. La aireación es esencial en un proceso aerobio, pero el rendimiento también depende de la biomasa, la biodegradabilidad, el tiempo de tratamiento, la carga aplicada, el pH y la decantación.
¿Con qué frecuencia debe analizarse la DQO?
Depende de la autorización de vertido, la variabilidad del proceso y el nivel de control necesario. Durante vendimia o después de cambios importantes puede ser conveniente aumentar la frecuencia para detectar desviaciones con rapidez.
Una estrategia específica para cada bodega
Reducir la DQO en aguas residuales de bodegas exige combinar buenas prácticas en producción, separación de sólidos, homogeneización, tratamiento y seguimiento analítico. La prioridad es evitar cargas innecesarias, estabilizar las que no pueden evitarse y aplicar a cada fracción el proceso adecuado.
En Proambiente Aguas estudiamos las características del vertido, el funcionamiento de la instalación y las exigencias de salida para proponer medidas ajustadas a cada caso.
¿La depuradora de su bodega presenta picos de DQO o dificultades durante la vendimia? Puede contactar con Proambiente Aguas y enviarnos las analíticas disponibles, los caudales, la producción y una descripción de la instalación. Nuestro equipo técnico revisará la información para valorar el origen del problema y las posibles actuaciones.
Cada depuradora de una bodega de vino es diferente y requiere un diseño personalizado.











